viernes, 31 de agosto de 2012

Conociendo los bosques

Imagen cerca de la localidad de Puelches tomada por Fabián  Muñoz Docampo
Ficha técnica
Nombre vulgar: Caldén. Los mapuches le decían “huichru”, cuya fonética es “huitru”.
Nombre científico: Prosopis caldenia Burk

El caldén (Prosopis caldenia) es una leguminosa. Su corteza es muy gruesa y rugosa. Prospera en suelo arenoso, árido y resiste sequía, desarrollando un sistema radicular extremadamente profundo. Puede alcanzar los 12 metros de altura, es de copa amplia y aparasolada, que fácilmente alcanza los 15 metros de diámetro.

Las hojas del caldén son bipinaticompuestas, caducas, alternas y pequeñas. Su ramaje es tortuoso, con espinas cónicas dispuestas de a pares en los nudos. Sus flores, son pequeñas y se agrupan en espigas pendulares amarillentas de aproximadamente 5 a 8 cm de longitud. El fruto del caldén es una vaina o chaucha carnosa achatada, a veces encorvada o espiralada de entre 10 y 15 cm por 1 cm, amarillenta con estrías violácea, su sabor es amargo y astringente.

Los usos tradicionales de la madera de caldén son: leña, postes, varillas, vigas, muebles, marcos y contramarcos de puertas, ventanas, persianas, umbrales, dinteles, colmenas, etc.

Árbol sagrado
Los mapuches consideraban al caldén como árbol sagrado. En la época estival, cosechaban las chauchas y hacían “chicha”, una bebida alcohólica fermentada.

El bosque de caldén pampeano
El caldén es endémico de la República Argentina y único en el mundo. Originalmente, el bosque de caldén se extendía desde el centro y sur de San Luis, sudoeste de Córdoba y centro sur de La Pampa hasta el sur de Buenos Aires y el noreste de Río Negro.
El bosque de caldén pampeano integra la Provincia Fitogeográfica del Espinal. Recibe esa denominación porque la especie dominante y primordial recurso autóctono del hábitat es el caldén.
El caldén era el principal recurso forestal de La Pampa, a punto tal que a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, su explotación dio lugar a la fundación de varios pueblos como Quehué (cuyo primer nombre fue Caldén), Conhelo, Rucanelo, Telén, y Loventué, entre otros. Solía ser el combustible para las panaderías y las calderas de las locomotoras cuando el carbón inglés escaseó durante la Primera Guerra Mundial. Según la revista "Caras y Caretas" de 1906, 140 vagones cargados de leña de caldén (1.400.000 kilogramos) partían todas las semanas desde Toay, Santa Rosa, Rancul y otras localidades pampeanas.
Desmonte, empobrecimiento y fragmentación
El bosque de caldén solía ser especialmente abundante en La Pampa, lo cual representaba el 24% de la superficie provincial.
La Pampa ha perdido más de las dos terceras partes de su bosque de caldén original, y la fracción que aún resiste presenta marcados signos de fragmentación, siendo muy difícil en la actualidad encontrar parches mayores a 1.000 hectáreas. Hoy solo resiste un remanente empobrecido, alejados de los bosques prístinos originarios, que no supera el 1.600.000 ha., apenas un 11% del territorio provincial.
El paso del ferrocarril por tierras pampeanas inició el proceso de degradación del bosque original. Aquellos pueblos que en su momento surgieron gracias al caldén ya no existen, atento la marcada disminución de la superficie del bosque.
Luego, el sobrepastoreo, el fuego como herramienta de manejo para la obtención de mejores pasturas para el ganado, la tala indiscriminada y el avance de la frontera agrícola, aceleraron aún más el empobrecimiento del escaso bosque subsistente. Esto impide que la masa boscosa pueda cumplir sus funciones ecológicas y ambientales eficientemente. La pérdida del caldenal afecta además a numerosas especies de la flora y fauna que necesitan de él para vivir convirtiéndose así en un ecosistema sumamente vulnerable.

La necesidad de nuevas áreas protegidas

La pérdida de área boscosa y la deficitaria salud del caldenal pampeano, de lo cual se ha dado noticia con creces en los últimos tiempos, no sorprende si se tiene en cuenta la alarmante y constante reducción de la generalidad de los bosques nativos en nuestro país. No solo la selva misionera, las yungas y el bosque chaqueño son víctimas del desmonte, también lo es, con la misma gravedad aunque menos difundido, el caldenal pampeano lo cual lo pone en estado terminal.

El Bosque de Caldén clasifica entre las categorías de mayor riesgo (vulnerable o amenazado) para su conservación en el documento de conclusiones del Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos elaborado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación). Textualmente el informe determina que: "(...) cuando se comparan los datos de este inventario con las estimaciones de la superficie ocupada por los bosques originalmente se observa una notable disminución de la superficie ocupada por los bosques (...)", y agrega que "(…) en los últimos veinte años se perdió un 20 % de la masa forestal del caldenal (…)" En los períodos 1999-2000 y 2005-2006, la tasa anual de deforestación ha sido con arreglo al Informe del -0,82 %.

Se debe destacar que los bosques nativos cumplen un rol importantísimo en la regulación del clima, la amortiguación de la caída del agua de lluvia y la detención y prevención de procesos erosivos, además de brindar refugio y alimento a la fauna que los habitan. De por sí el caldenal habita suelos frágiles y arenosos susceptibles de degradación, por lo que su extinción traería aparejado un grave empobrecimiento ambiental en razón de la erosión y eventual desertificación.

Pocas áreas protegidas resguardan hoy porciones de los antiguos bosques: el Parque Nacional Lihue Calel, Reserva Provincial Luro, Pichi Mahuida y marginalmente la Laguna de Guatraché todas situadas en La Pampa. Esto no nos sorprende, dado que el caldenal pampeano integra la eco región del Espinal, una zona profundamente degradada en la Argentina y que adolece de insuficiente tutela. Menos del 1% del espinal se encuentra protegido.

Resulta entonces necesario llevar adelante diversas acciones efectivas, a fin de remediar la grave situación observada. El caldén es un árbol único en el mundo y endémico de Argentina el cual brinda refugio y alimento a numerosas especies animales. Pero sobre todo, es parte de nuestra identidad cultural.

Por ello, urge la confección de un proyecto serio para la conservación del bosque de caldén con un marcado perfil holístico. Es indispensable la participación en dicho proyecto de especialistas en la materia, de la ciudadanía y de toda organización no gubernamental que desee formar parte del proceso.

Los espacios naturales tienden a ser cada vez más escasos y fragmentados en nuestro país y los pocos que resisten, se ven constantemente amenazados por intereses económicos diversos (soja, minería, represas). No hay otra opción entonces más que resguardar lo poco que nos queda mediante la creación de nuevas áreas protegidas. El bosque de caldén pampeano no escapa a ésta última observación. Por ello, es sumamente conveniente para la salvaguarda del caldenal pampeano la adquisición de tierras para la creación de nuevas áreas protegidas.

Asimismo, es conveniente promover la protección del caldenal en tierras privadas, a través de convenios celebrados a tal efecto, brindado incentivos a los propietarios que se muestren interesados (por ejemplo, exenciones impositivas).

2 comentarios:

  1. hola mi nombre es Edgardo, me gusto el blog muy buen trabajo. muy dinamico y variado sobre algo muy nuestro. Sigan asi !!!

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  2. Gracias por visitar nuestro blog. Esperamos que en su próxima visita le agrade lo que sigamos subiendo de información sobre el caldenal.

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